La gira del ministro de Economía Luis «Toto» Caputo por la Cumbre del G20 en Río de Janeiro ha sido un rotundo fracaso en cuanto a obtener alivio financiero para la maltrecha economía argentina. A pesar de sus esfuerzos por conseguir préstamos o desembolsos, ni el Fondo Monetario Internacional (FMI), ni el Departamento del Tesoro de Estados Unidos accedieron a brindarle los dólares que Caputo esperaba recaudar.

Las esperanzas del funcionario estaban puestas en reuniones clave con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen. Sin embargo, ambos encuentros dejaron en evidencia la falta de confianza en el programa económico del gobierno de Javier Milei. Georgieva se limitó a calificar su reunión con Caputo como «constructiva», sin mencionar ningún acuerdo sobre nuevos fondos. Por su parte, Yellen se ciñó a discutir los esfuerzos de «desInflación y apoyo a los más vulnerables».

En un intento desesperado, Caputo buscó asistencia del Banco Mundial y el BID, organismos que suelen tender una mano a los ministros en apuros. No obstante, su pedido fue rechazado con frialdad. «Caputo pensaba que al menos se iba a poder traer aunque sea algo del BID. Lo mandó a Pablo Quirno a tantear con el brasileño, que le dio vuelta la cara», reveló una fuente cercana al ministro.

La rotunda negativa de los organismos multilaterales a brindar asistencia financiera a la Argentina deja al descubierto la profunda desconfianza en las políticas económicas del gobierno de Milei. Con las reservas del Banco Central mermando a un ritmo alarmante, Caputo se ve obligado a regresar al país con las manos vacías y enfrentar una crisis cada vez más acuciante. La falta de credibilidad internacional tendrá consecuencias directas en la capacidad del Ejecutivo para hacer frente a los desafíos económicos que se avecinan.