En un hecho insólito, un grupo de diputados nacionales del partido libertario realizó una polémica visita al penal federal de Ezeiza. El objetivo: reunirse con reconocidos genocidas de la última dictadura militar, condenados por delitos de lesa humanidad.
La comitiva estuvo encabezada por el legislador Beltrán Benedit y lo acompañaron Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro y María Fernanda Araujo. En un encuentro sin precedentes, sostuvieron charlas con represores como Alfredo Astiz, Raúl Guglielminetti y Carlos Suárez Mason, entre otros.
Durante el encuentro, los legisladores y los represores abordaron diversas vías legales para lograr que estos últimos accedan al arresto domiciliario. Entre los genocidas presentes se encontraban figuras notorias como Antonio Pernías, Gerardo Arráez, el tristemente célebre «Pájaro» Martínez Ruíz, Agustín Oyarzábal Navarro, el uruguayo Juan Manuel Cordero, Mario «el Cura» Marcote, Miguel Ángel Britos y Adolfo Donda.
Las partes involucradas examinaron minuciosamente cada resquicio jurídico que pudiera favorecer el traslado de estos represores a sus hogares. «Analizamos a fondo todos los aspectos legales que podrían respaldar nuestro reclamo», manifestó uno de los asistentes al diálogo. «Queremos que se haga justicia y que estos ancianos puedan pasar sus últimos años en libertad», declaró uno de los diputados presentes.
Sin embargo, las voces críticas no se hicieron esperar. Organismos de derechos humanos repudiaron enérgicamente la visita, calificándola como una «falta de respeto hacia las víctimas del terrorismo de Estado». Incluso, habría malestar dentro del mismo bloque libertario por la iniciativa.
A pesar de las controversias, los legisladores no emitieron comunicados oficiales sobre el encuentro. Tampoco difundieron las supuestas fotografías tomadas en el penal, alimentando así las especulaciones sobre los verdaderos motivos detrás de esta inédita reunión.
