La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, intentó desembarcar en la ciudad de Rosario con refuerzos federales y de las Fuerzas Armadas para combatir la crisis narco que se vive en la zona.

Sin embargo, se encontró con la negativa de los militares, quienes consideraron la propuesta «sumamente descabellada y sin ningún asidero». Según fuentes castrenses, sería necesario reformar varias leyes para permitir la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos internos.

A pesar de la resistencia de los militares, Bullrich logró que se pusieran a disposición camiones, camionetas, drones y helicópteros para apoyar las tareas de seguridad en Rosario.

La negativa de los militares enfureció a Patricia Bullrich, quien expresó su descontento al ministro de Defensa, Luis Petri, de manera contundente. Sin embargo, a pesar de sus intentos, no logró cambiar la decisión de las Fuerzas Armadas.