En un desesperado intento por recomponer su maltrecha bancada, Gabriel Bornoroni, jefe del bloque, procuró tender un puente hacia su antecesor, Oscar Zago.

Sin embargo, este último rechazó tajantemente la propuesta de Bornoroni para su reincorporación al bloque con el objetivo de encauzar la disciplina partidaria. Con franqueza, Zago sentenció: «Esto se hace por plata o política. La plata no me interesa y en política ya me cagaron».

La crónica refiere que Bornoroni, en un intento conciliador, sugirió: «Te tendrías que ir vos, pero yo tengo códigos». Mas Zago, lejos de ablandarse, arreció: «No nos conviene mezclarnos de nuevo con esos delirantes de tu bloque, que no paran de hacer cagadas». Defendió así la estabilidad actual de su bancada escindida del Movimiento de Integración Democrática (MID).

El cisma entre ambas facciones se remonta al 10 de abril, cuando Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei, orquestó una avanzada que depuso a Zago y posicionó a Bornoroni como líder de la fracción mayoritaria de La Libertad Avanza.

En un ambiente de acusaciones cruzadas por despachos y lealtades cuestionadas, el conflicto trasciende lo meramente burocrático. Expresa las tensiones ideológicas que atraviesan al heterogéneo movimiento libertario, dividido entre líneas duras y moderadas.

Así, mientras los viejos antagonistas intercambian reproches y propuestas, la crisis de unidad añade incertidumbre a la gestión presidencial de Milei, ya jaqueada por la andanada opositora tras la insólita visita parlamentaria al penal de Ezeiza.