Entra en su tercera jornada el paro impulsado por los gremios aceiteros de Argentina, profundizando la tensión con las empresas del rubro. Mientras los sindicatos mantienen su dura postura en reclamo salarial, las cámaras empresariales insisten en retomar el diálogo para evitar mayores pérdidas.

La parálisis, motorizada por la Federación de Trabajadores del Complejo Oleaginoso (FTCIODyARA) y el Sindicato Aceitero de San Lorenzo (SOEA), ocasiona un impacto millonario al frenar exportaciones y bloquear puertos. Según cifras de Ciara-CEC, representante patronal, más de 10.000 camiones cargados aguardan varados.

«Evitar la negociación sólo generará menores salarios, ya que se descontarán los días no trabajados», advirtieron los empresarios. Aseguran haber ofrecido un aumento del 94% hasta septiembre, superando la inflación proyectada.

Por su parte, los gremios tachan la propuesta de «insuficiente y provocadora», acusando a las compañías de especular pese a sus «ganancias extraordinarias». Denuncian además la complicidad gubernamental con políticas que «destruyen salarios».

Mientras las terminales portuarias permanecen paralizadas y las pérdidas se acumulan, ambos sectores se responsabilizan mutuamente por la falta de acuerdo. La industria reclama levantar las medidas y volver a la mesa de diálogo, en tanto los sindicatos ratifican su posición confrontativa.

El estancamiento deja entrever un complejo desenlace para un conflicto enquistado, agravado por la delicada coyuntura económica y los crecientes reclamos de los trabajadores argentinos.