El Gobierno tomó una medida trascendental al poner fin al monopolio que ostentaba la tarjeta SUBE como único medio de pago en el transporte público de todo el país. Mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, se habilita la «interoperabilidad» para aceptar cualquier medio de pago electrónico sin contacto como tarjetas de débito, crédito, billeteras virtuales y códigos QR. Esta decisión, fruto de meses de trabajo con el sector privado, busca fomentar la competencia, la innovación y mejorar la experiencia del usuario.

Si bien la medida ya está vigente, no entrará en funcionamiento de manera inmediata. Las autoridades aclararon que en las próximas semanas se irán estableciendo las etapas para alcanzar la totalidad de los modos de transporte en todo el territorio nacional. Se estima que inicialmente comenzará a regir en algunas localidades del interior del país a partir de septiembre, abarcando primero los colectivos y luego sumando trenes y subtes. La implementación será paulatina debido a la necesidad de instalar antenas en las cerca de 30.000 unidades de colectivos que hay a nivel federal.

Cabe destacar que la tarjeta SUBE no desaparecerá, sino que seguirá funcionando como una opción más entre los medios de pago habilitados. «Seguirá cumpliendo un rol clave para fiscalizar los servicios, permitir subsidios y aplicar tarifas diferenciales», señalaron desde el Gobierno. Además, se mantienen sin cambios los beneficios de integración tarifaria de la Red SUBE, al menos hasta que la apertura de medios de pago esté implementada en todos los modos.

«La medida no implica gastos extraordinarios para el Estado. El financiamiento para la implementación correrá por cuenta de los sectores privados», aclararon las autoridades. Entre los potenciales interesados se encuentran empresas financieras, emisoras de tarjetas, fintech y bancos, quienes manejarán parte de los fondos que hoy administra únicamente el Banco Nación.