El costo de vida en Argentina continúa su ascenso, con cifras que marcan un desafío significativo para los hogares. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) correspondientes a enero, una familia compuesta por cuatro personas requirió ingresos superiores a $1.360.000 para evitar ser clasificada dentro de la línea de pobreza. Este monto refleja la presión económica que enfrentan los ciudadanos para cubrir sus necesidades básicas.
El informe del organismo oficial también detalla que el umbral para no caer en la indigencia se estableció en $623.990 para el mismo grupo familiar. A nivel individual, un adulto necesitó aproximadamente $201.939 para no ser indigente y $440.226 para no ser considerado pobre. Las variaciones mensuales de las canastas que definen estas líneas fueron del 5,8% para la alimentaria y del 3,9% para la total, mientras que en la comparación interanual, los aumentos alcanzaron el 37,6% y el 31,6% respectivamente.
Estos incrementos se producen en un contexto donde la inflación general de enero, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue del 2,9%, con un acumulado interanual del 32,4%. Particularmente, la canasta alimentaria se vio impulsada por fuertes subas en productos esenciales como las verduras, que treparon un 28%, seguidas por frutas (5,1%), carnes (4,4%) y azúcar y sus derivados (4,2%). Comparado con diciembre, el valor de la canasta básica total para una familia de cuatro personas se incrementó en un 4,1%, mostrando una tendencia sostenida al alza.
La publicación de estas estadísticas se da poco después de la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC, en medio de discusiones sobre la metodología para un nuevo índice de inflación. Su sucesor, Pedro Lines, ha sido formalizado en el cargo, asumiendo la responsabilidad de continuar con la medición y difusión de los indicadores económicos clave del país.
