El Gobierno de Javier Milei planea presentar el 9 de diciembre su proyecto de reforma laboral, buscando su aprobación en sesiones extraordinarias junto con otros temas clave como el Presupuesto y la reforma tributaria. Sin embargo, esta iniciativa ha generado distancia y resistencia en los gremios, quienes temen la pérdida de derechos laborales.

La CGT, a través de su referente Gerardo Martínez, ha expresado su desacuerdo con la reforma, argumentando que «nadie vota a un gobierno para perder derechos». Tras una reunión del Consejo de Mayo, los gremios dejaron claro que la presentación será una iniciativa unilateral del Gobierno, sin contar con su aval. Martínez se reunió a solas con Santiago Caputo, evidenciando la tensión y las negociaciones en curso.

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, impulsa una reforma que incluye temas como la ultraactividad, las relaciones de convenio, las cargas fiscales, los aportes a sindicatos y cámaras, y la democracia sindical. Sin embargo, su postura más dura, especialmente en relación con los aportes sindicales, genera controversia incluso dentro del propio Gobierno.

La falta de claridad y consenso sobre el alcance de la reforma ha generado críticas y desconfianza en diferentes sectores, incluyendo a empresarios y gobernadores. Algunos creen que el proyecto podría ser «imposible» de aprobar en el Congreso en su variante más dura, mientras que otros temen que los cambios sean meramente cosméticos.

En medio de este panorama, Armando Cavalieri, secretario general del sindicato de empleados de Comercio, advirtió sobre la defensa de los derechos laborales y la necesidad de dar una «batalla ideológica» contra la postura del Gobierno. La incertidumbre y la tensión crecen a medida que se acerca la fecha de presentación del proyecto, con un futuro incierto para la reforma laboral.