El ministro del Interior, Diego Santilli, se prepara para un encuentro crucial en Santiago del Estero con el gobernador Gerardo Zamora y su sucesor, Elías Suárez. Esta reunión, programada para las 11 de la mañana en la sede gubernamental provincial, capta la atención del panorama político nacional. Se enmarca en la estrategia del gobierno central para consolidar los apoyos necesarios que permitan avanzar con las reformas propuestas. La particularidad de este encuentro radica en el rol futuro de Zamora, quien asumirá como senador el próximo 10 de diciembre, controlando un bloque significativo de legisladores.

La relevancia de Zamora en el nuevo escenario legislativo es innegable, ya que su provincia aportará tres senadores y siete diputados que, hasta el momento, se identifican con la bancada kirchnerista. Esta configuración genera expectativas en el oficialismo, que vislumbra la posibilidad de una reconfiguración de fuerzas que podría ser decisiva para arrebatarle a la oposición la primera minoría en el Congreso. El gobierno busca activamente estos apoyos para sus iniciativas prioritarias, que incluyen el Presupuesto, la modernización laboral, una reforma tributaria y el endurecimiento del Código Penal.

La visita de Santilli se produce poco después de que Zamora liderara un encuentro con diez gobernadores del Norte Grande, donde se reclamaron más recursos para las finanzas provinciales y se expresó solidaridad con el gobernador riojano Ricardo Quintela, quien no goza del favor de la Casa Rosada. Es importante destacar que, a pesar de la contundente victoria de Zamora en su provincia con más del 70% de los votos, la fuerza política del presidente obtuvo allí uno de sus porcentajes más bajos a nivel nacional, por debajo del 14%. En este contexto, fuentes cercanas al gobernador santiagueño han señalado que «A Gerardo le incumplieron todas las promesas que le hicieron en estos dos años. Santilli no puede pedir nada si va con las manos vacías», lo que subraya la complejidad de las negociaciones.

La decisión de Zamora sobre la alineación de sus legisladores es un factor clave para el equilibrio de poder en el Congreso. Si sus representantes mantienen su actual afiliación, la oposición conservaría una importante cuota de influencia. Sin embargo, una eventual ruptura podría allanar el camino para que el gobierno alcance su objetivo de ser la primera minoría en ambas cámaras, un paso fundamental para la aprobación de su agenda reformista. El gobernador ha evitado pronunciarse públicamente sobre la conformación de futuros bloques, manteniendo la incertidumbre sobre el desenlace de estas negociaciones.