Mauricio Macri reunió a la dirigencia del PRO para delinear la estrategia del partido en la nueva etapa del Gobierno de Javier Milei. Aunque ratificó su respaldo a las principales reformas impulsadas por la Casa Rosada —laboral, tributaria y penal— dejó en claro que su espacio mantendrá autonomía y una identidad propia con la mira puesta en 2027.

El encuentro se desarrolló en la sede nacional del PRO, donde Macri compartió escenario con dirigentes históricos como María Eugenia Vidal, Jorge Macri y Soledad Martínez. Allí, lejos de cualquier tono rupturista, el expresidente reivindicó la tradición liberal del espacio, pero diferenció ese ideario del “personalismo” que, según afirmó, “debilita la institucionalidad”. Su mensaje apuntó a reafirmar que el PRO acompañará las iniciativas del Gobierno “que estén bien”, pero sin “apoyos a libro cerrado”.

Los presentes coincidieron en que el partido debe sostener bloques propios tanto en Diputados como en el Senado, y volver a consolidarse como una alternativa de poder. Vidal reforzó esa línea al subrayar que el PRO “siempre va a hacer lo correcto sobre lo conveniente”, y recordó que buena parte de las reformas hoy impulsadas por Milei “ya habían sido defendidas” durante el gobierno de Cambiemos. En la reunión también se destacó la participación de dirigentes del interior del país, en una señal hacia el rearmado federal del espacio.

Macri, visiblemente distendido, insistió en que el futuro político del partido será colectivo: “Creemos en los equipos, no en los liderazgos mesiánicos. Volver a ser una alternativa requiere organización y visión institucional”. Con ese mensaje, el exmandatario dejó clara su apuesta por un PRO que acompañe las transformaciones de Milei, pero sin diluir su propio proyecto para la próxima contienda presidencial.