Una fuerte tensión interna sacudió al Gobierno tras el episodio que involucró al flamante ministro del Interior, Diego Santilli. En el mismo día en que debía asumir su cargo, la Casa Rosada publicó un decreto que le quitaba parte del control de áreas clave bajo su órbita. Horas más tarde, y ante la repercusión negativa, dieron marcha atrás en un intento de contener el malestar político dentro del oficialismo.

El texto firmado por Javier Milei y varios de sus ministros trasladaba el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y la Dirección Nacional de Migraciones al Ministerio de Seguridad, que encabeza Patricia Bullrich. Además, la Secretaría de Turismo, Deportes y Ambiente pasaba a depender de la nueva Jefatura de Gabinete conducida por Manuel Adorni. Sin embargo, cuando Santilli llegó a la Casa Rosada acompañado de su esposa para prestar juramento, se le comunicó informalmente que había existido “un error” y que, al menos, recuperaría el control del Renaper.

La confusión, de acuerdo con distintas fuentes, reflejó la falta de coordinación entre los distintos espacios que conviven dentro del esquema libertario. Algunos funcionarios responsabilizaron a Santiago Caputo, quien supervisa la Secretaría Legal y Técnica, por la redacción del decreto. Otros apuntaron contra Adorni, a quien acusan de “excederse en su protagonismo” y de intentar imponer decisiones sin consenso. La foto que el vocero se tomó con Bullrich antes del acto de jura alimentó las versiones de una maniobra política para marcarle la cancha al nuevo ministro.

El trasfondo del episodio también exhibió las tensiones entre los distintos sectores aliados al presidente. Según trascendió, Bullrich habría impulsado acelerar el traspaso de Migraciones a Seguridad y los cambios se oficializaron sin previa comunicación al propio Interior. Ante la repercusión, en el Gobierno reconocieron la falta de previsión y evaluaron compensar a Santilli con otras dependencias, como Transporte e Infraestructura, hoy bajo la órbita del ministro Luis “Toto” Caputo.

La crisis interna dejó en evidencia que aun con el nuevo gabinete jurando y tras la reciente victoria electoral, las disputas por espacios de poder y control de recursos siguen marcando la dinámica de la gestión libertaria.