Javier Milei inició la construcción de una «coalición para las reformas» con un claro mensaje de consenso y diálogo político para impulsar el crecimiento del país. Por supuesto, su mensaje queda supeditado a su propio accionar. Es Milei quien suele romper lo que intenta construir, ya que posee una incapacidad natural para mantener acuerdos.
En una reunión con 20 gobernadores de diversas fuerzas políticas, Milei mostró una postura flexible y de reconciliación, buscando tender puentes incluso con sectores que antes fueron opositores o críticos. Esta estrategia busca consolidar un bloque reformista en el Congreso que permita avanzar en cambios estructurales clave, como la reforma laboral, tributaria y la modernización del Código Penal.
El encuentro, que contó con la presencia de figuras relevantes de distintas provincias, reflejó un ambiente de cooperación y reconocimiento mutuo, donde se abordaron temas prioritarios como el Presupuesto, la distribución de fondos a las provincias y la necesidad de desactivar la ultraactividad de los convenios colectivos, uno de los principales obstáculos para la generación de empleo formal. Milei destacó la gestión fiscal responsable de los gobernadores y enfatizó la importancia de un programa compartido para normalizar la economía argentina.
Este proceso de construcción política también pone en evidencia las tensiones internas del peronismo, con gobernadores que comienzan a distanciarse del kirchnerismo más duro y a colaborar con el nuevo gobierno. La coalición que Milei busca formar no solo apunta a asegurar la gobernabilidad, sino también a impulsar reformas profundas que, según él, son necesarias para sacar al país de la crisis y sentar las bases para un crecimiento sostenido. Con apenas 40 días para el inicio de su mandato, Milei apuesta a consolidar estos acuerdos para enfrentar los desafíos que vienen.
