En un gesto cargado de simbolismo y crítica, el local partidario de Florencio Randazzo en Chivilcoy apareció con calas colgadas en sus rejas, una flor tradicionalmente vinculada a los funerales. Esta acción refleja el sentir de muchos vecinos tras la contundente derrota electoral que sufrió el ex ministro de Transporte en su propio distrito, un territorio que solía controlar con firmeza y donde ahora apenas alcanzó un 15% de los votos. La imagen se viralizó rápidamente en redes sociales, convirtiéndose en una metáfora visual de lo que muchos consideran la «muerte política» de Randazzo en la provincia de Buenos Aires.
El resultado electoral fue especialmente humillante para Randazzo, quien no logró renovar su banca en Diputados y quedó relegado al quinto lugar, superado incluso por figuras como Fernando Burlando. A nivel provincial, Provincias Unidas, su espacio político, apenas sumó 212.959 votos, muy por detrás de fuerzas como La Libertad Avanza, el peronismo y la izquierda, que lo duplicaron en cantidad de sufragios. La caída fue tan profunda que ni siquiera en su bastión de Chivilcoy pudo revertir la tendencia negativa, lo que evidencia un fuerte rechazo local.
Además, la derrota se vio agravada por la deserción de aliados clave, como el intendente de Tigre, Julio Zamora, quien abandonó la fiscalización de la campaña y cuyo distrito aportó apenas un 2,2% de apoyo a Randazzo. En los últimos días de la campaña, el ex ministro también estuvo envuelto en una polémica por una campaña falsa que atribuía apoyos peronistas que en realidad no existían. Todo esto contribuyó a consolidar la imagen de un proyecto político en declive, con pocas chances de recuperación en el corto plazo.
