Después de un período marcado por acusaciones de corrupción que involucraron a varios funcionarios y exfuncionarios cercanos a ellos, Eduardo Lule Menem y Martín Menem, primos y figuras destacadas en el entorno presidencial, han reaparecido con una renovada confianza. Durante meses, ambos mantuvieron un perfil bajo debido a los escándalos relacionados con supuestos “kioscos” de corrupción y manejos irregulares, que generaron un fuerte rechazo público y tensiones internas. Sin embargo, el reciente respaldo electoral que recibió el gobierno les ha dado un impulso para volver a mostrarse en público con mayor protagonismo.

Este regreso se percibe en actos oficiales, como la jura de Pablo Quirno como canciller, donde Lule Menem apareció en un gesto que muchos interpretaron como un abrazo paternalista hacia Santiago Caputo, un dirigente con quien mantiene diferencias internas. La presencia de ambos primos en la primera fila junto a figuras clave del gobierno envía un mensaje claro: están recuperando terreno y no temen mostrarse pese a las críticas. La ciudadanía, a pesar de las denuncias sobre “manchitas” o comisiones del 3% en algunos negocios, parece seguir otorgándoles su voto, lo que fortalece su posición dentro del oficialismo.

Este nuevo aire en la Casa Rosada anticipa un entorno menos cuidadoso con las formas y una mayor confianza en su gestión, respaldada por los resultados electorales. Aunque las denuncias persisten y la sombra de la corrupción no desaparece, la dinámica política actual muestra que Lule y Martín Menem están dispuestos a recuperar protagonismo y consolidar su influencia, confiando en que el apoyo popular les permitirá sortear los cuestionamientos y continuar su rol en el armado político nacional.