El Partido Justicialista (PJ) enfrenta una caída histórica en el Senado, quedando con apenas 28 bancas, su cifra más baja desde 1993. Esta reducción significativa, producto de retrocesos en varias provincias y tensiones internas, marca un nuevo capítulo en la historia del peronismo, que aunque mantendrá la primera minoría en la Cámara alta, ve debilitado su poder institucional tras décadas de predominio.

Durante muchos años, el PJ contó con una mayoría sólida en el Senado, llegando a tener hasta 45 senadores en 2007. Sin embargo, en las elecciones recientes, su bloque se redujo de 34 a 28 miembros, lo que implica una pérdida considerable de influencia, especialmente en la distribución de cargos y comisiones clave dentro del Senado. Además, la incertidumbre persiste en provincias como Santiago del Estero, donde dos senadores electos podrían formar un bloque propio, y en Río Negro y Chaco, donde los resultados ajustados podrían modificar el panorama final tras el escrutinio definitivo.

Las causas de esta caída se atribuyen a varios factores: las divisiones internas dentro del peronismo, decisiones polémicas en la selección de candidatos impulsadas por Cristina Kirchner y el avance de fuerzas provinciales que desplazan al PJ en territorios históricamente peronistas. Ejemplos claros son Misiones, Corrientes, Córdoba y otras provincias donde el PJ ha perdido terreno o enfrenta fracturas internas. Esta situación refleja una etapa inédita para el peronismo, que deberá enfrentar un Senado con menor peso institucional y la posibilidad de nuevas deserciones dentro de su bancada.