La reciente elección de Lorena Villaverde como senadora por Río Negro ha generado una fuerte polémica debido a su vinculación con un escándalo internacional de narcotráfico. Villaverde, candidata de La Libertad Avanza y cercana al presidente Javier Milei, fue implicada en una causa en Estados Unidos donde se la acusa de intentar comprar un kilo de cocaína en Miami Beach. Durante la transmisión de un informe televisivo que revelaba estos hechos, la legisladora envió un mensaje intimidatorio al periodista Nicolás Wiñazki, quien difundió la información. Esta situación provocó que Facundo Manes anunciara su intención de promover la expulsión de Villaverde de la Cámara de Diputados por “indignidad”.
A pesar de la controversia, Villaverde celebró con entusiasmo su triunfo electoral en Río Negro, donde obtuvo una banca en el Senado con un estrecho margen frente a Fuerza Patria. En un acto espontáneo en Roca, destacó que “el miedo fue vencido por la libertad” y reafirmó su compromiso con las reformas laborales, tributarias y penales que propone su espacio político. Sin embargo, la oposición ya analiza mecanismos para impedir que asuma su cargo en la Cámara Alta, ante la gravedad de las acusaciones y el impacto que su presencia podría tener en la imagen institucional.
El caso de Villaverde es mucho mas serio que el de Espert, ya que no se la investiga por recibir apoyo economico para campaña sino que según las pruebas aportadas y difundidas por medios nacionales, fue detenida en EEUU intentando comprar un kilogramo de cocaína durante un procedimiento que incluyó oficiales encubiertos que la venían investigando. Villaverde habla de operaciones, pero todas las causas que se mencionan están verificadas tanto en Argentina como en Estados Unidos. Tanto las causas abiertas por denuncias de estafas y embargos realizados sobre sus bienes en su provincia como las referidas a la cocaína en USA.
Este caso expone una fuerte tensión política entre la consolidación del oficialismo de La Libertad Avanza y las denuncias que ponen en tela de juicio la integridad de una de sus figuras más representativas. Mientras Villaverde se muestra firme y reivindica su victoria como un triunfo del cambio, sectores opositores buscan frenar su acceso al Senado para preservar la credibilidad del Congreso y evitar que un escándalo de narcotráfico se instale en el corazón del poder legislativo.
