La construcción del Gasoducto Norte, una obra clave para el transporte de gas desde Vaca Muerta hacia el norte del país, se encuentra paralizada debido a la falta de pagos a la empresa contratista encargada de la obra. La firma Esuco, propiedad de la familia Wagner, emitió un ultimátum a Enarsa, la empresa estatal responsable, advirtiendo que sin la recepción de fondos no pueden continuar con los trabajos. Esta situación ha generado un estancamiento que pone en riesgo la finalización del proyecto, que originalmente debía concluir en junio de 2025.

Actualmente, la obra está incompleta en más de un 25%, con algunas estaciones apenas terminadas en un 27%. Esta demora no solo afecta la infraestructura, sino que también impide el transporte de hasta 4 millones de metros cúbicos diarios de gas, lo que representa una pérdida económica significativa, estimada en unos 180 millones de dólares anuales en exportaciones. Además, la empresa Esuco ya tenía antecedentes cuestionados por su desempeño en otras plantas compresoras, lo que añade incertidumbre sobre la continuidad del proyecto.

Frente a esta crisis, existen dos posibles escenarios: que Enarsa realice un pago urgente para que Esuco retome los trabajos y se recupere el ritmo, o que la empresa se retire, lo que implicaría relanzar la licitación y enfrentar nuevas demoras. Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei enfrenta presiones económicas que podrían complicar aún más la situación, ya que se prepara un ajuste fiscal fuerte para después de las elecciones, lo que podría afectar la disponibilidad de fondos para este tipo de obras estratégicas.