El presidente Javier Milei tomó una decisión rápida al designar a Pablo Quirno como canciller, evitando así negociar ese puesto con Mauricio Macri tras las elecciones recientes. Esta movida sorprendió a varios dentro del PRO, que esperaban poder influir en el gabinete del líder libertario. La llegada de Quirno, un ex ejecutivo de JP Morgan, coincidió con la visita a Argentina del CEO de esa entidad, Jamie Dimon, lo que agrega un matiz estratégico a esta designación.
En el entorno de Macri, la elección de Quirno fue interpretada como una señal negativa, especialmente porque se descartó la posibilidad de que Federico Pinedo asumiera la Cancillería. Además, la incertidumbre crece respecto a si Milei abrirá el gabinete para incorporar figuras del PRO en la segunda etapa de su mandato, como se esperaba inicialmente. Esta duda se profundiza tras la ausencia de Macri en los actos de cierre de campaña de La Libertad Avanza y la falta de menciones hacia los libertarios en sus discursos.
Por otro lado, en el ámbito de Justicia también se generan tensiones internas. Se filtró la posible llegada de Sebastián Amerio, ligado al sindicalismo, para reemplazar a Mariano Cúneo Libarona, lo que no cayó bien entre algunos aliados. Mientras tanto, Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata y cabeza de lista libertaria en la Quinta Sección, suena como candidato para ocupar ese ministerio. En definitiva, Milei avanza con movimientos que buscan consolidar su poder sin ceder espacios a sus antiguos aliados, generando incertidumbre sobre la composición final de su gabinete.
