El canciller Gerardo Werthein sorprendió a todos al presentar su renuncia apenas cuatro días antes de las elecciones, una decisión que generó gran malestar en el gobierno. La salida se produjo antes de que Santiago Caputo fuera oficialmente designado en el gabinete, un hecho que Werthein no quiso esperar debido a diferencias internas y a la tensión que generó la presencia de Caputo, quien había sido señalado por trolls vinculados a su entorno como responsable de la fallida cumbre con Donald Trump. La renuncia será efectiva a partir del próximo lunes, tras menos de un año en el cargo.
En sus últimos días al frente de la Cancillería, Werthein firmó alrededor de 80 nombramientos que causaron revuelo dentro del Ejecutivo. Estas designaciones, realizadas a último momento, fueron vistas con preocupación y se espera que el gobierno las dé de baja para evitar mayores conflictos. Desde la Casa Rosada expresaron sorpresa y enojo por la decisión del canciller, ya que consideran que su salida en este momento envía una señal negativa sobre el control y la estabilidad del gobierno.
La salida de Werthein representa un duro golpe para Javier Milei, quien pierde a uno de sus ministros con mayor peso político y conexiones internacionales, especialmente en Estados Unidos. Además, la disputa interna se profundiza con la posible llegada de Guillermo Francos a la Cancillería, un movimiento que recuerda a estrategias anteriores de otros gobiernos pero que genera dudas por la poca aceptación que Francos tiene en ciertos sectores del círculo político estadounidense. Mientras tanto, el Ejecutivo no tiene prisa para nombrar un reemplazo y planea realizar cambios escalonados después de las elecciones, manteniendo a varios funcionarios en sus cargos hasta diciembre.
