Tras las elecciones legislativas, Axel Kicillof se prepara para enfrentar varios desafíos clave en la provincia de Buenos Aires. Aunque la tendencia electoral parece mantenerse similar a la de septiembre, cuando su espacio político, Fuerza Patria, logró una ventaja significativa sobre La Libertad Avanza, el resultado del domingo será fundamental para definir su estrategia y discurso político de cara al futuro. En este contexto, Kicillof deberá manejar negociaciones tanto internas como con la oposición, especialmente para avanzar con la aprobación del Presupuesto 2026.
Uno de los temas urgentes es la ley que autoriza al Ejecutivo provincial a tomar deuda por más de mil millones de dólares, destinada a cubrir compromisos financieros heredados de la gestión anterior. Este proyecto, presentado en mayo y aún sin tratamiento en la Legislatura, requiere del apoyo de sectores opositores, lo que implica complejas negociaciones políticas. Además, la crisis económica nacional impacta en la recaudación provincial y en la coparticipación, dificultando la disponibilidad de recursos y aumentando la presión sobre las finanzas públicas.
Por otro lado, Kicillof continúa consolidando su posición dentro del peronismo, aunque enfrenta críticas internas, especialmente del kirchnerismo, por la decisión de desdoblar las elecciones provinciales. La victoria obtenida en septiembre le otorga un lugar destacado en la construcción de una alternativa política para 2027, aunque aún sin el respaldo pleno de todos los sectores del oficialismo. Más allá de la coyuntura electoral, el gobernador deberá gestionar también nombramientos clave en organismos provinciales, movimientos en el gabinete y la integración de la Suprema Corte de Justicia, todo en un escenario de negociaciones complejas y desafíos económicos.
