En la recta final hacia las elecciones, desde el entorno del gobierno buscan que Javier Milei reduzca al mínimo su exposición pública para evitar que cometa errores que puedan perjudicar su campaña. La semana previa al comicio es clave y, ante la creciente tensión y el evidente desgaste del presidente, se analiza la conveniencia de que evite entrevistas y apariciones televisivas. En los últimos días, Milei mostró un comportamiento agresivo y a la defensiva en sus encuentros con periodistas, incluso protagonizando un altercado con un reportero local en Mar del Plata, lo que generó preocupación en su círculo cercano.

El desgaste acumulado por las intensas giras nacionales e internacionales, sumado a la presión por la situación económica y la campaña desordenada, ha dejado a Milei “cansado y enojado”, según reconocen sus propios colaboradores. Incluso su hermana Karina Milei admite que el presidente está “intratatable”, lo que dificulta controlar su impulsividad en los medios. Por eso, en la Casa Rosada prefieren que el líder libertario se mantenga reservado durante los últimos siete días antes de la elección, buscando evitar errores que puedan costarle votos.

La campaña enfrenta además otros desafíos, como la derrota anticipada en la provincia de Buenos Aires y las tensiones internas dentro del partido, que complican aún más la estrategia electoral. Mientras tanto, el peronismo también optó por mantener un perfil bajo con sus principales referentes, en un contexto donde la prudencia parece ser la palabra clave para ambos bandos. En definitiva, la orden en el oficialismo es clara: que Milei “se guarde” para no meter la pata en el tramo decisivo.