Las empresas multinacionales y los grandes inversores de Wall Street han expresado su preocupación por la participación de Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei, en las reuniones oficiales con ejecutivos y representantes del gobierno argentino. Según fuentes consultadas, el rechazo se fundamenta en cuestiones de «compliance», es decir, en la necesidad de cumplir con políticas éticas y regulatorias que eviten riesgos legales y daños reputacionales.
Karina Milei está vinculada a investigaciones judiciales en Estados Unidos, como el caso Libra y denuncias relacionadas con coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, lo que genera temor entre los empresarios de que su presencia pueda implicar problemas legales o afectar la imagen de las compañías que establezcan acuerdos con el gobierno. Por este motivo, en la última reunión con altos ejecutivos de OpenAI, Karina no estuvo presente, lo que evidencia que ya se ha tomado nota de esta situación.
Aunque algunos consideran que la excusa del «compliance» podría ser un pretexto para limitar la influencia de Karina en el gabinete, la presión de los sectores empresariales y financieros es clara. En este contexto, algunos detractores dentro del gobierno, especialmente quienes responden a Santiago Caputo, impulsan la idea de que Karina Milei podría salir del gabinete tras las elecciones. Sin embargo, su rol como sostén del presidente hace que esta posibilidad sea vista como poco probable, aunque no descartada, especialmente si se profundizan las presiones externas y la intervención de emisarios políticos internacionales.
