Plebiscito en Chile: contundente rechazo a la nueva Constitución

Con el 99,40% de mesas escrutadas, la negativa obtiene 61,88% de votos y la aprobación, 38,12%. Los principales cambios que proponía el texto son paridad de género, reconocimiento judicial indígena y bicameralismo asimétrico.

El rechazo a la nueva Constitución de Chile se impone con 61,88% de los votos válidos del plebiscito de este domingo contra 38,12% favorable a la aprobación, cuando se había completado 99,40% del escrutinio oficial.

Paralelamente, mientras dirigentes partidarios de la aprobación admitían la derrota, el presidente Gabriel Boric convocó a referentes de su coalición para este lunes, a las 16, con el objeto de analizar la continuidad del proceso constitucional.

“Estamos impactados, tristes, pero reconocemos naturalmente la derrota; es una voz que habló de manera muy limpia y que hay que escuchar con humildad y agradecimiento”, afirmó la presidenta de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS, partido oficialista), Flavia Torrealba.

La propuesta de nueva Constitución, escrita por 154 convencionales constituyentes elegidos con la participación de los pueblos originarios, buscaba establecer en sus 388 artículos en 178 páginas un Estado de bienestar en el país.

Entre los cambios principales propuestos, Chile pasaría de ser una “república democrática” a una “democracia paritaria”, asegurando que las mujeres ocupen al menos el 50% de todos los órganos del Estado.

El texto rechazado también definía al país como un «Estado Plurinacional e Intercultural», con el reconocimiento de 11 pueblos, que tendrían sus respectivas autonomías regionales indígenas y sistemas jurídicos de los pueblos indígenas con respeto a la Constitución.

Sistema político. La Constitución rechazada permitía al presidente ser reelegido por una vez, planteaba la eliminación del Senado, que sería reemplazado por una Cámara de las Regiones, que tendría menos poder y la facultad de elaborar leyes acotadas a acuerdos regionales.

En tanto, la Cámara baja pasaría a llamarse Congreso de Diputados y Diputadas y tendría mayor poder en la formación de leyes, lo que da cuenta de dos cámaras con poder asimétrico.