Al margen de la explotación laboral, Victoria Donda afirmó: «Los discursos de odio en algún momento se disparan contra la gente»

La titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Victoria Donda, advirtió sobre la importancia de distinguir entre ejercicio de la libertad de expresión y la producción de discursos de odio, a los que consideró «una herramienta que en algún momento se dispara, y se dispara contra la gente».

En una entrevista con Télam, Donda aseguró que «mucho se asocia en forma equivocada a los discursos de odio con la libertad de expresión, y entonces parece que cualquiera puede decir cualquier cosa (amparado en ese derecho). Y la verdad es que no, porque una cosa es la libertad de expresión y otra cosa es cuando vos conscientemente hacés determinadas afirmaciones que generan un resultado de violencia y discriminación en la sociedad».

La funcionaria opinó que el hecho de que la generación ‘millenial’ sea la más dispuesta a adherir o permanecer indiferente ante los discursos de odio -como demostró un reciente estudio del Conicet- puede estar vinculado a que estos jóvenes no experimentaron uno de esos momentos en la historia argentina en que los discursos de odio se materializaron en un intento de aniquilar al otro, como fue la dictadura.

«Hay un sector de la sociedad que no vivió uno de los procesos que sí vivimos algunos de nosotros y que fueron el resultado de los discursos de odio, que fue la dictadura; porque los discursos de odio son una herramienta que en algún momento se dispara y se dispara contra la gente», agregó.

Según la definición adoptada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su plan de acción contra esta problemática, los discursos de odio son «cualquier forma de comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una persona o un grupo sobre la base de quiénes son o, en otras palabras, en razón de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad«.

«Uno de los emblemas» del discurso de odio es la dicotomía «civilización o barbarie» de largo predicamento en la historia nacional».

Por otro lado, Donda sostuvo que el crecimiento de los discursos de odio en la Argentina no está desvinculado de un fenómeno de «globalización» de las nuevas derechas conservadoras que «tienen conexiones internacionales y formas de actuar también muy similares» que incluyen la apelación a ese tipo de discursos y cuya acción se ve facilitada tanto por las redes sociales como por las recurrentes crisis económicas.

Si bien los discursos de odio estuvieron presentes siempre en las sociedades modernas, Donda advirtió sobre su comportamiento cíclico en diferentes momentos de la historia argentina.

«Vos tenés un momento donde el discurso de odio se va haciendo carne en un sector, que esas ideas proferidas por determinados emisores van cobrando cada vez más fuerza en una parte del cuerpo social. Eso nos pasó en Argentina en muchísimas oportunidades», dijo.