Luego de amenazar con hacerlo, Javier Milei ha confirmado que no vetará el presupuesto presentado por la oposición, aunque anticipó que realizará ajustes significativos en las partidas para asegurar el cumplimiento de la meta de déficit cero. En una entrevista radial, el mandatario explicó que, si bien el marco macroeconómico del proyecto opositor le resulta «bastante razonable», las asignaciones microeconómicas son «un desastre». Su compromiso con el equilibrio fiscal es «innegociable», y para ello, utilizará las facultades que le confiere la Constitución para reasignar fondos.

Entre las áreas que sufrirán recortes se encuentran las partidas destinadas a la obra pública y las transferencias discrecionales a las provincias, con el fin de garantizar que «el déficit cero no se negocia». Esta postura subraya la determinación del gobierno de mantener la disciplina fiscal como pilar fundamental de su gestión, incluso si ello implica modificar un presupuesto que no se alinea completamente con sus prioridades iniciales.

En paralelo, el gobierno continúa impulsando la aprobación de la Ley Bases, un paquete legislativo crucial para sus reformas. El presidente Milei se mostró optimista, indicando que están «muy cerca» de alcanzar un acuerdo con gobernadores y bloques de la oposición dialoguista, esperando que la ley sea sancionada en la «próxima sesión». Destacó la importancia del paquete fiscal incluido en esta ley, que contempla la reversión de la cuarta categoría de Ganancias y el impuesto a los Bienes Personales, como elementos clave para consolidar el equilibrio de las cuentas públicas.

Asimismo, el mandatario se refirió a la reforma laboral contenida en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), defendiendo sus beneficios para la creación de empleo y criticando a quienes se oponen a estas medidas. A pesar de los desafíos judiciales, el DNU se mantiene «plenamente vigente», y el gobierno está «dispuesto a dar la batalla» en los tribunales para defender la legalidad y la necesidad de sus reformas.