El Partido Justicialista se encuentra inmerso en un complejo proceso de reconfiguración interna mientras traza su estrategia electoral con miras a 2027. A pesar de que diversas voces dentro del movimiento anticipan un protagonismo más acotado para Cristina Kirchner, las profundas divisiones internas y la ausencia de un proyecto nacional unificador representan obstáculos considerables. Este año es percibido como fundamental para la reconstrucción del partido, aunque el camino está plagado de desacuerdos sobre la dirección y el liderazgo.
Dentro de varias facciones, incluyendo el Movimiento Derecho al Futuro y otras agrupaciones, existe una creciente convicción de que la influencia de Cristina Kirchner disminuirá notablemente. Esta perspectiva se fundamenta en su imposibilidad de postularse para futuras elecciones y en un aparente agotamiento del proyecto político que lideró durante dos décadas. No obstante, su base de apoyo sigue siendo sólida en la estructura del PJ Nacional y en ciertos municipios, como Quilmes, donde Mayra Mendoza mantiene altos índices de aprobación. Un experimentado dirigente peronista, cercano a Sergio Massa, reflexionó sobre este cambio: «Este año se va a notar fuertemente la perdida de centralidad del kirchnerismo. Antes te sometían al látigo, pero te hacían ganar. Tenían poder. Ahora pegan y no hacen daño. No ganan. Es el momento de que se corran.»
El panorama actual se caracteriza por una búsqueda de liderazgo más horizontal, distanciándose del verticalismo tradicional. Los gobernadores avanzan con cautela, y aunque algunos diputados nacionales señalan que «Los gobernadores van hacia adelante con pie de plomo. Despacio pero con decisión,» otros expresan escepticismo sobre su capacidad para resistir las propuestas legislativas del gobierno. Axel Kicillof, por su parte, impulsa activamente una renovación, desafiando el sistema «ultra K» establecido, un movimiento que, más allá de sus motivaciones personales, es visto como beneficioso por una parte significativa de la dirigencia. La Confederación General del Trabajo (CGT) también considera agotado el ciclo de Cristina Kirchner, instándola a adoptar un rol más constructivo en la conformación de un marco político nacional, si bien la idea de un peronismo completamente sin ella sigue siendo una utopía para la mayoría.
