El Gobierno argentino podría recibir en las próximas semanas un primer desembolso de 5.000 millones de dólares por parte del Tesoro de Estados Unidos, como parte de un swap anunciado por un total de 20.000 millones. Aunque aún no está definido si esta transferencia se concretará antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre, desde la administración de Javier Milei buscan adelantar estos fondos como una señal de respaldo y “prueba de vida” para los mercados, que mantienen una memoria histórica sobre crisis anteriores.
Paralelamente, el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, está en contacto con un banco clave de Wall Street para que actúe como asesor financiero en la gestión de la deuda argentina. Este banco, uno de los más importantes de Estados Unidos, tiene experiencia en operaciones históricas del país, como las privatizaciones durante la era Menem, y estaría dispuesto a colaborar con la administración libertaria. Los equipos técnicos discuten opciones para enfrentar el vencimiento de bonos en enero de 2026, evaluando alternativas como canjes o ofertas tempranas, aunque enfrentan el desafío de que en esa fecha vencen amortizaciones parciales y no bonos completos.
El desembolso y la asesoría financiera forman parte de una estrategia mayor que busca fortalecer la posición económica argentina y dar señales positivas a los mercados internacionales. Sin embargo, la operación requerirá que Milei demuestre flexibilidad política, ya que los fondos llegarán al Banco Central pero la cancelación de la deuda será responsabilidad del Ministerio de Economía. En este contexto, la Casa Blanca, con el respaldo directo del expresidente Donald Trump y su círculo cercano, impulsa este apoyo financiero, esperando que el Gobierno argentino articule una alianza política amplia para avanzar en las reformas estructurales comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.
