La situación en el Parque Nacional Los Alerces y sus alrededores se ha tornado crítica, con la reactivación de varios focos de incendio que complican seriamente la labor de los brigadistas. Las autoridades de Chubut han emitido una alerta sobre el «comportamiento extremo y rápida propagación» del fuego en zonas como Villa Lago Rivadavia, donde las llamas han resurgido con fuerza. Las condiciones meteorológicas adversas, caracterizadas por altas temperaturas, vientos de hasta 50 km/h y la ausencia de lluvias, están dificultando enormemente los esfuerzos de contención, llegando incluso a anular avances previos.

El panorama se agrava por la escasa visibilidad que impide la operación de medios aéreos, dejando a los 145 combatientes y 103 personas de apoyo en tierra, enfrentando ráfagas que generan múltiples focos secundarios. El fuego ha logrado superar las fajas cortafuegos construidas manualmente, extendiéndose por el faldeo oeste del Lago Rivadavia y amenazando tanto reservas provinciales como propiedades privadas. Hasta el momento, se estiman más de 10 mil hectáreas afectadas en la zona de Villa Lago Rivadavia, sumándose a las 22.293 hectáreas ya impactadas en Puerto Patriada y El Hoyo, donde el fuego, aunque contenido en un 85%, ha causado estragos en matorrales, bosques implantados y nativos.

Esta escalada de la emergencia se produce poco después de que la Administración de Parques Nacionales decidiera intervenir la intendencia del Parque Nacional Los Alerces, una medida impulsada por el gobernador Ignacio Torres y la Cámara de Turismo de Chubut. La intervención buscaba reorganizar la gestión ante lo que consideraban una respuesta deficiente a los incendios. Griselda Boyraz, presidenta de la cámara empresaria, había señalado con preocupación que «Los recursos desplegados (dos helicópteros y un hidroavión Tracker) fueron claramente insuficientes para el riesgo existente», una situación que, lamentablemente, parece persistir ante la magnitud actual del desastre.