El panorama político actual muestra una reconfiguración en la relación entre el gobierno nacional y las administraciones provinciales, especialmente en vísperas de debates legislativos cruciales. Una reciente tentativa de los mandatarios provinciales de coordinar una postura unificada no logró concretarse, marcando una diferencia notable respecto a encuentros pasados donde la cohesión era mayor. Esta situación parece beneficiar al oficialismo en sus negociaciones parlamentarias.

La iniciativa de convocar a los gobernadores para discutir temas de interés federal, como la coparticipación y el impacto fiscal de ciertas medidas, se desvaneció antes de materializarse. Figuras como Ricardo Quintela y Sergio Ziliotto fueron impulsores de este encuentro, aunque otros, incluyendo a Axel Kicillof, mostraron menor entusiasmo. Algunos gobernadores que inicialmente consideraron sumarse, como Maximiliano Pullaro, finalmente se abstuvieron. Desde La Rioja, se expresó una crítica hacia la falta de compromiso público: «Estamos en un momento de mucha negociación, nadie quiere dar un paso en falso. Nosotros tenemos un posicionamiento crítico que muchos no están dispuestos a asumir públicamente». En sintonía, desde el entorno de Kicillof, se ironizó sobre la facilidad con la que se obtienen votos: «Si le votaron todo a Milei a cambio de una rotonda, ¿por qué no le van a votar la reforma laboral?».

Este escenario de desunión entre los líderes provinciales se traduce en un fortalecimiento de la posición del gobierno central. Un grupo de mandatarios, entre ellos Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, junto con Marcelo Orrego y Claudio Poggi, rápidamente se desmarcó de la convocatoria. Un aliado del gobierno explicó la dinámica actual: «Ahora el Gobierno está fortalecido, porque todavía pesa el resultado electoral y por las alianzas que hizo con algunos de nosotros. También el kirchnerismo o los que tienen posiciones más duras alejan al resto. Nosotros queremos coordinar temas federales, pero hay formas y formas». La fragmentación del peronismo también juega a favor del oficialismo, con figuras como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo mostrando disposición a colaborar, al igual que Martín Llaryora, de quien desde Córdoba aseguraron: «Nunca lo tuvo en la agenda» asistir a la reunión. Esta coyuntura ofrece al gobierno un terreno fértil para avanzar con su agenda legislativa, al menos durante los próximos meses, antes de que el calendario electoral de 2027 comience a redefinir las alianzas y tensiones.