El reciente ciclo estival en Mar del Plata ha dejado un balance económico desfavorable para el sector comercial, evidenciando una actividad significativamente más débil en comparación con el año anterior. Los datos recopilados por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) de la ciudad revelan un panorama de contracción en las ventas minoristas, marcando una tendencia a la baja que se consolidó a lo largo de la temporada. En febrero, por ejemplo, se registró una disminución del 6,1% respecto a enero y un 4% en comparación con el mismo mes del año pasado, sumándose a la caída interanual del 6,4% ya observada en enero.

Esta merma en la actividad comercial se atribuye principalmente a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, un factor que ha reconfigurado los hábitos de gasto. Blas Taladrid, presidente de la cámara empresaria marplatense, describió la situación con claridad: «Los comerciantes nos indican de diversas maneras la perdida de poder adquisitivo como causa a la caida de consumo, aunque las frases que mas se escuchan se reducen simplemente a ‘no hay plata’ y ‘la gente compra lo básico'». La incertidumbre económica también se refleja en la decisión de los empresarios: un abrumador 82,5% de los comerciantes encuestados por la UCIP ha optado por paralizar cualquier tipo de inversión a futuro.

La situación en Mar del Plata es un reflejo de una tendencia más amplia en la Costa Atlántica, donde el consumo general experimentó una caída del 40%. El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, explicó que esta disminución no solo se debe a una menor afluencia de visitantes, sino también a un cambio en el perfil del turista: «No solo van menos turistas, sino que los que fueron lo hicieron de una manera más gasolera. Quizás lograron llegar al destino, pero no salieron a comer afuera, no fueron al teatro, no alquilaron una carpa ni fueron a espectáculos». Este comportamiento más austero se tradujo en que casi la mitad de los comerciantes calificara sus utilidades de febrero como «malas» o «pésimas», y un 46% reportara un empeoramiento en la situación económica de sus empresas en comparación con el año anterior.