El Gobierno ha implementado la eliminación total de aranceles para la importación de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos, una medida que, según las expectativas oficiales, buscaría «normalizar» los precios en el mercado local. Sin embargo, la realidad para el consumidor dista de ser un cambio significativo, ya que los costos de estos productos en Argentina seguirán siendo notablemente más elevados, incluso duplicando los valores que se encuentran en mercados como Estados Unidos o superando en más del 60% los de Chile.

Esta disparidad se evidencia en ejemplos concretos: un iPhone 17 Pro Max de 256 GB, que en el país se comercializa a unos 2.229 dólares a través de distribuidores oficiales, puede adquirirse en una tienda Apple en Chile por aproximadamente 1.757 dólares, lo que representa una diferencia del 27%. De manera similar, un Samsung Galaxy S25 FE se vende en Argentina por 1.216 dólares, mientras que en Chile su precio ronda los 736 dólares, un 65% menos. La Cámara de Mayoristas y Distribuidores de Informática de la Argentina (Cadmipya) estima que, en promedio, los equipos son un 30% más baratos en el exterior.

La razón detrás de esta persistente brecha radica en varios factores. Algunos distribuidores, como MacStation, han declarado que la reducción arancelaria ya fue considerada en los precios de lanzamiento de sus productos, anticipándose a la normativa. «La decisión fue adoptada desde el inicio de su comercialización para alinear los precios locales (poco creíble en Argentina). No resulta necesario aplicar reducciones en esta instancia. El ajuste ya se hizo para ayudar a acceder a valores más competitivos desde su llegada al mercado», explicaron desde la compañía. Además de esta estrategia comercial, el precio final se ve afectado por otros impuestos que continúan vigentes, los costos logísticos y el tipo de cambio. A esto se suma una escasez global de memorias, un insumo clave para los celulares, impulsada por la creciente demanda de la industria de inteligencia artificial.

A pesar de la medida gubernamental, que busca ampliar la oferta y fomentar la competencia, la expectativa de una baja inmediata y proporcional en los precios para el consumidor final es baja. Desde Maximstore, otro actor del mercado, señalaron que la demanda de equipos, como el iPhone 17, fue fuerte incluso antes de la eliminación de aranceles, y que el impacto de la medida podría ser más relevante para empresas que para el consumidor individual. Reforzaron, además, las promociones con cuotas, anticipándose a costos de reposición menores. Así, aunque el gobierno celebre la quita de impuestos, la realidad del mercado tecnológico argentino sigue presentando un desafío significativo para el bolsillo de los usuarios.