Una nueva normativa fiscal, que busca incentivar la declaración de activos no registrados, ha entrado en vigor, y el ministro de Economía ha instado a los ciudadanos a depositar sus ahorros en el sistema bancario. Esta convocatoria, sin embargo, generó una inmediata reacción crítica desde la oposición, que puso en relieve una aparente contradicción. La senadora Juliana Di Tullio, en un mensaje público, le espetó al funcionario: «Hay que dar el ejemplo Toto! Traé la que tenés afuera y ponela en el Banco Nación».

El jefe de Gabinete había sido el primero en anunciar la puesta en marcha de este régimen, destacando su propósito de «sacar los dólares del colchón» y asegurar que «lo tuyo es tuyo». Posteriormente, el ministro de Economía amplificó este mensaje, argumentando que la medida podría «aceleraría fuertemente el crecimiento económico», permitiendo una reducción más rápida de impuestos, un aumento de la competitividad y la creación de empleo con mejores salarios. Además, resaltó que los ahorristas «cobrarían un interés por sus dólares» al sumarse a esta iniciativa.

La sugerencia de la senadora Di Tullio cobra particular relevancia al considerar la situación patrimonial del propio ministro. Según su última declaración jurada, el funcionario posee depósitos en el exterior que superan los 5.800 millones de pesos, lo que equivalía a casi 4,5 millones de dólares al tipo de cambio oficial de la fecha de presentación. A esto se suman inversiones adicionales en el extranjero. Este panorama contrasta con su llamado a la ciudadanía, reavivando un debate previo donde el ministro ya había defendido la legalidad de tener activos fuera del país, diferenciándolos de los fondos «no declarados». El Régimen de Sinceramiento Fiscal, tal como se lo conoce, busca precisamente ofrecer un marco para que los contribuyentes regularicen su situación sin ser objeto de cuestionamientos sobre el origen de sus fondos, elevando los umbrales para la evasión fiscal y las obligaciones de información bancaria.