En el mensaje transmitido por cadena nacional, anunció incrementos por encima de la inflación: un 5% para jubilaciones y pensiones por discapacidad, un 17% para salud y un 8% para educación. Además, prometió destinar 4.8 billones de pesos a las universidades nacionales, una medida que busca apaciguar las tensiones con los sectores que se manifestaron en reclamo de mayor financiamiento.
Este cambio de rumbo se da apenas días después de que el mandatario vetara proyectos que aumentaban el presupuesto para jubilados y universidades, lo que generó críticas y movilizaciones. La estrategia comunicacional, guiada por su asesor Santiago Caputo, apunta a recuperar la conexión con el electorado y a desactivar el frente opositor que busca rechazar esos vetos en el Congreso. Sin embargo, el ajuste en el presupuesto también implica eliminar metas previas, como la asignación del 6% del PIB para educación, el financiamiento progresivo para ciencia y tecnología, y fondos para escuelas técnicas, lo que genera preocupación en sectores educativos y científicos.
Milei defendió el equilibrio fiscal como piedra angular de su gobierno y aseguró que mantenerlo permitiría un crecimiento sostenido del 7% u 8% anual, proyectando a Argentina como una potencia mundial en las próximas décadas. No obstante, la realidad económica muestra caídas en la industria y pérdida de empleos, lo que ha llevado a varios economistas a considerar que se trata más de un rebote estadístico que de un crecimiento real. Mientras tanto, la oposición califica los anuncios como una “zanahoria de plástico”, dudando de la efectividad y sinceridad de las promesas presidenciales en un contexto electoral tenso.
