Las administraciones provinciales enfrentan un significativo desafío económico, tras registrar una merma considerable en los fondos recibidos por coparticipación durante el último trimestre. Esta situación, que se enmarca en un período de disminución sostenida de la recaudación a nivel nacional, ha generado una presión adicional sobre las finanzas de los distritos, obligándolos a reevaluar sus presupuestos y prioridades de gasto.
Un análisis reciente indica que, entre noviembre y enero, las transferencias a las provincias se redujeron en más de 530 mil millones de pesos en términos reales, si se compara con el mismo período del año anterior. Si bien en valores nominales se observaron incrementos de entre el 25% y el 33%, la alta inflación neutralizó estas subas, resultando en una pérdida de poder adquisitivo para la gran mayoría de las jurisdicciones. De las 24 provincias, 23 experimentaron una caída real en sus ingresos. Particularmente afectadas resultaron Córdoba y Santa Fe, que en conjunto vieron mermar sus recursos en más de 130 mil millones de pesos, lo que representa casi una quinta parte del total de fondos que dejaron de percibir las provincias.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires también se vio impactada, con una disminución real del 4,6% en sus ingresos, equivalente a 17,7 mil millones de pesos en términos nominales. En contraste, algunas provincias lograron mitigar el impacto o incluso registrar un crecimiento. Salta fue la única que experimentó un aumento real en la masa coparticipable, recibiendo 4,4 mil millones de pesos adicionales. Neuquén, por su parte, mostró una de las menores pérdidas, con solo un 0,7% de caída. Otras jurisdicciones como Mendoza y Misiones también sufrieron afectaciones parciales. La provincia de Buenos Aires, en tanto, registró una merma del 2,4%, ubicándose fuera del grupo de las más perjudicadas.
