La Vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, está delineando un camino propio con miras a las elecciones de 2027, sugiriendo una posible postulación a la presidencia. Durante una reciente visita a la provincia de La Rioja, en el marco de la tradicional Fiesta de la Chaya, la funcionaria mantuvo encuentros con figuras políticas locales, donde se abordaron temas de futuro político y sus propias aspiraciones. Este movimiento se interpreta como una señal de sus intenciones de competir en la próxima contienda electoral.

En una de estas reuniones, específicamente durante una cena con dirigentes peronistas, la Vicepresidenta no dudó en expresar su opinión sobre las posibilidades de reelección del actual mandatario. Con franqueza, afirmó: «No creo porque lo eligieron para que gobierne él pero gobierna la hermana». Esta declaración, que resalta una percepción de influencia en la Casa Rosada, fue seguida por una pregunta directa sobre su propia candidatura, a lo que Villarruel respondió con igual determinación: «¿Y por qué no?». Estas palabras evidencian una clara distancia con el entorno presidencial y alimentan las especulaciones sobre una ruptura política.

Además de estas manifestaciones sobre el panorama electoral, la Vicepresidenta ha diferenciado su postura en temas económicos clave. Recientemente, utilizó sus plataformas digitales para defender políticas de corte proteccionista, contrastando abiertamente con la estrategia de apertura de importaciones que impulsa el gobierno. En un mensaje contundente, sostuvo que «Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno. Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina». Asimismo, advirtió que «la apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales», concluyendo con un llamado a la ambición nacional: «Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios».