A pesar del duro revés electoral sufrido el pasado domingo en la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo logró una contundente victoria, Karina Milei ha consolidado un control absoluto sobre el gabinete nacional, desafiando las razones que llevaron a la derrota del gobierno de su hermano, Javier Milei. Mientras el presidente sugería la necesidad de una autocrítica tras los resultados adversos, la secretaria general de la Presidencia tomó las riendas ejecutivas con firmeza, liderando la reorganización política sin realizar cambios significativos en el equipo ministerial.

Se esperaba que, tras la paliza electoral, se produjeran modificaciones en el gabinete, especialmente la salida de figuras como Eduardo “Lule” Menem, cuyo nombre está vinculado a escándalos de corrupción que afectaron la imagen oficial. Sin embargo, Karina Milei se mantuvo inflexible: “Yo no entrego a mi gente, sigo con ellos hasta el final”, afirmó, ratificando la continuidad de los mismos actores políticos que fueron cuestionados durante la campaña. En lugar de una renovación, se anunció la creación de una “mesa política” que en realidad ya existía, integrada por miembros del círculo cercano, entre ellos la propia Karina, Santiago Caputo, Patricia Bullrich y Martín Menem, consolidando así su influencia en la toma de decisiones.

Paralelamente, Karina encabezó la primera reunión de la mesa bonaerense junto a aliados del PRO, con el objetivo de diseñar la estrategia para las elecciones de octubre. En ese encuentro, se reconoció haber subestimado el aparato del peronismo y la necesidad de mejorar la comunicación con el electorado, pero sin que esto implique un cambio en el liderazgo o en la estructura política. La decisión de mantener a los mismos referentes pese a las críticas y la polémica que rodea a la funcionaria por el caso de coimas, que afectó gravemente la imagen del gobierno, evidencia que Karina Milei se posiciona como la figura central del poder ejecutivo, desafiando las causas que motivaron la derrota electoral y consolidando su dominio interno.