En un momento crucial para la política exterior argentina, el diputado Nicolás Massot se destacó con un contundente discurso en la Cámara de Diputados, donde cuestionó con firmeza la postura del Gobierno de Javier Milei en la reciente votación en la ONU sobre el conflicto entre Israel y Palestina. Massot defendió la histórica tradición diplomática argentina que siempre ha apoyado la solución de dos Estados y criticó la negativa a respaldar una resolución que condena explícitamente a Hamas y promueve la creación del Estado palestino. Para él, esta posición no solo es un retroceso en materia de derechos humanos, sino que también implica una grave desatención hacia la tragedia que sufren miles de civiles en Gaza. Massot sostuvo que la decisión de Milei de no adherirse a una declaración de la ONU sobre el conflicto es «desequilibrada» y que la postura argentina «antepone las creencias personales del presidente a la política exterior»
El legislador calificó al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu como “genocida” y subrayó la responsabilidad del gobierno israelí en la crisis humanitaria actual. Destacó que la resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU, apoyada por la mayoría de la comunidad internacional, es clara al exigir el desarme de Hamas y la entrega de su poder a la Autoridad Palestina, un paso indispensable para avanzar hacia la paz. La negativa argentina a esta declaración, según Massot, no solo contradice la historia y los valores del país sino que también sienta un precedente peligroso en materia de soberanía, afectando incluso reclamos como el de Malvinas.
Un dato de color que llamó la atención fue la participación de Cristina Fernández de Kirchner, quien, a pesar de sus diferencias ideológicas con Massot, expresó en su cuenta de X un apoyo implícito al discurso del diputado. La ex presidenta elogió la defensa de la tradición diplomática argentina y coincidió en la condena hacia Netanyahu, calificándolo también de genocida. Este gesto, inusual en el actual clima político, refleja la gravedad del conflicto y la importancia de mantener una postura coherente y humanitaria frente a la crisis.
En paralelo, el compromiso internacional con la tragedia en Gaza también se refleja en acciones concretas de figuras públicas como el piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton. El británico, reconocido activista por los derechos humanos, anunció una donación destinada a organizaciones como la Media Luna Roja Palestina, Médicos Sin Fronteras y Save the Children, que trabajan directamente en la zona afectada. Hamilton hizo un llamado a la solidaridad global, subrayando que “es difícil no sentirse impotente ante tanta tragedia, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados”. Su gesto humanitario aporta una dimensión internacional al reclamo por la protección de la población civil y la búsqueda de una solución pacífica.
Este cruce de voces, desde el Congreso argentino hasta figuras internacionales, pone en evidencia la urgencia de una postura clara y comprometida con los derechos humanos y la paz en Medio Oriente, un desafío que Argentina no puede eludir si quiere honrar su tradición diplomática y su responsabilidad global.
