La inteligencia artificial está redefiniendo el panorama laboral global, y un reciente anuncio de Jack Dorsey, cofundador de Twitter y actual CEO de Block, ha puesto de manifiesto la magnitud de esta transformación. Su empresa, dedicada a pagos digitales, comunicó el despido de más de cuatro mil empleados, una cifra que representa casi la mitad de su fuerza laboral a nivel mundial. La justificación esgrimida para esta drástica medida no fue una crisis económica, sino el avance de las capacidades de la inteligencia artificial.

Este movimiento de Block no es un caso aislado. Gigantes tecnológicos como Amazon, Pinterest y Salesforce, junto a otras compañías como Duolingo y Dow, han reportado miles de despidos en los últimos meses, atribuyendo estas decisiones a la creciente eficiencia que promete la IA. De hecho, estadísticas recientes indican que en 2025 se registraron cincuenta y cinco mil despidos explícitamente vinculados a la inteligencia artificial, una cifra que se disparó a veintiséis mil solo en las primeras semanas de 2026. Sin embargo, expertos como el profesor Ethan Mollick de Wharton y estudios de Harvard Business Review sugieren que muchas de estas decisiones se basan más en el potencial futuro de la IA que en sus resultados actuales, llevando a un fenómeno que algunos denominan «AI washing», donde la IA sirve como coartada para recortes motivados por otras razones.

Dorsey mismo lanzó una advertencia contundente al sector empresarial, afirmando: “No creo que seamos los primeros en llegar a esta conclusión. Creo que la mayoría de las empresas llegan tarde. Dentro del próximo año, creo que la mayoría harán cambios estructurales similares. Prefiero llegar allí honestamente y en mis propios términos que ser forzado a hacerlo de forma reactiva”. Esta perspectiva sugiere una reconfiguración laboral sin precedentes en el corto plazo. Además, la investigación de UC Berkeley y Yale, publicada en Harvard Business Review, señala que la IA, lejos de reducir la carga de trabajo, la intensifica, aumentando la productividad pero también el agotamiento. Un efecto preocupante es la desaparición de puestos de nivel de entrada, dificultando el acceso al mercado laboral para las nuevas generaciones, a pesar de su familiaridad con estas tecnologías.