Los recientes comicios para concejales en varias localidades de Mendoza han puesto de manifiesto una clara tendencia dentro del peronismo, donde las facciones locales han superado ampliamente a los candidatos vinculados a La Cámpora. Este resultado ha generado un debate interno sobre la estrategia del partido de cara a futuras elecciones, especialmente en lo que respecta a la proyección de figuras como Axel Kicillof, cuya identificación con el kirchnerismo es un factor de análisis en el interior del país.

La contienda electoral se desarrolló en seis departamentos mendocinos, con el peronismo presentándose dividido en San Rafael, Luján de Cuyo y Rivadavia, tras años de tensiones entre los intendentes y el sector camporista. Los resultados fueron contundentes: los candidatos de la agrupación liderada por Máximo Kirchner apenas superaron el diez por ciento de los votos en un solo distrito y no lograron obtener ninguna banca de concejal, consiguiendo únicamente un convencional constituyente en San Rafael. En este departamento, la lista peronista de los hermanos Omar y Emir Félix, aunque ganó en convencionales, no pudo asegurar la mayoría de concejales, en parte debido a la fragmentación de votos que generó la lista camporista, que obtuvo un 5,7%.

Esta situación ha encendido las alarmas en el peronismo del interior, que interpreta los resultados mendocinos como una señal de la dificultad que enfrentan los candidatos fuertemente identificados con el kirchnerismo fuera del conurbano bonaerense. Dirigentes del peronismo tradicional señalan que la candidatura de Kicillof carece de la fuerza necesaria para una contienda presidencial, sugiriendo la necesidad de replantear la estrategia para 2027. Un dirigente consultado afirmó que «Axel todavía no puede aceptar públicamente que la inflación es un problema», lo que refleja una percepción de rigidez ideológica.

Paradójicamente, desde el gobierno nacional se observa con cierta preocupación el posible debilitamiento de Kicillof. Un dirigente de La Libertad Avanza expresó: «Necesitamos que Kicillof sea el candidato del peronismo porque tenemos que polarizar con él», lo que subraya el interés en mantener una figura clara de oposición para la confrontación electoral. Este escenario plantea un complejo desafío para el peronismo, que debe equilibrar las demandas de sus bases en el interior con las aspiraciones de sus líderes más visibles, en un contexto de redefinición política.