Karina Milei dejó en claro que la estrategia oficialista no contempla, bajo ninguna circunstancia, una unión de fuerzas con la gestión que encabeza Jorge Macri. Esta determinación marca un punto de inflexión y confirma el distanciamiento definitivo entre el núcleo duro de la Casa Rosada y el ala tradicional del PRO en el distrito porteño, cerrando las puertas a una lista de unidad que hasta hace poco parecía probable.
Ante el repliegue de figuras que asomaban como candidatos naturales, el panorama ha dado un giro significativo. Con el nombre de Manuel Adorni descartado, la secretaria general de la Presidencia ha comenzado a tender puentes directos con el sector que responde a Patricia Bullrich. La intención es clara: conformar un bloque propio, puramente oficialista, que absorba a los sectores más afines a la gestión nacional, dejando de lado las estructuras históricas de la Ciudad.
Esta maniobra representa una presión directa hacia el Ejecutivo porteño, al que el entorno de Javier Milei busca disputarle el liderazgo en su propio bastión. Al dar protagonismo a Patricia Bullrich en el armado de la Capital, se envía una señal de autoridad sobre quién ostenta verdaderamente el poder de decisión en la construcción electoral. La postura de Karina Milei es tajante y no admite grises, consolidando una estrategia de confrontación y autonomía que busca desplazar a los antiguos aliados para imponer una identidad política sin concesiones en el centro geográfico del poder político argentino.
