Las tensiones en el circulo de primer y segunda línea del Presidnete Milei siguen en aumento tras una serie de movimientos que exponen las grietas entre los principales pilares del gabinete. El malestar ha escalado a niveles críticos, al punto que se escuchó a Luis Caputo expresar su fastidio durante los días de Semana Santa con una frase tajante: «¿Qué quiere? ¿Que eche a todos mis funcionarios?». Esta reacción del responsable de la economía surge como respuesta directa a la presión ejercida desde el área de Capital Humano, donde la intransigencia en los criterios de transparencia ha comenzado a colisionar con la estabilidad de los cuadros técnicos del Palacio de Hacienda.

La situación se tornó aún más espinosa debido a la postura pública de Sandra Pettovello, quien se ha jactado en diversos ámbitos de su política de «tolerancia cero», asegurando que ante la menor duda de corrupción, el funcionario implicado es apartado de su cargo. Sin embargo, esta vara ética tan elevada terminó convirtiéndose en un bumerán que incomoda profundamente tanto a Javier Milei como a su hermana. La rigidez de la ministra puso en una posición comprometedora la continuidad de Manuel Adorni, a quien los hermanos decidieron sostener firmemente a pesar de la creciente acumulación de sospechas que pesan sobre su gestión, marcando una clara diferencia de criterios dentro del Ejecutivo.

A este escenario de desconfianza se suma la furia de Karina Milei, quien se encuentra «en llamas» por lo que considera una falta de lealtad en la cadena de mandos. La secretaria general no tolera las jugadas inconsultas y ve en el perfil mediático de Sandra Pettovello un desafío directo a su control sobre la estrategia política del gobierno. Mientras Luis Caputo intenta proteger a su equipo de las acusaciones cruzadas, la interna entre las figuras más poderosas del país amenaza con paralizar la gestión, dejando en evidencia que la vara de la ética pública se aplica de manera selectiva según la cercanía con el despacho presidencial.