Un gendarme argentino, que permaneció detenido en Venezuela por más de 400 días, ha regresado finalmente a su país, marcando el cierre de un prolongado período de incertidumbre. La liberación de Nahuel Gallo, quien había sido retenido desde diciembre de 2024, se concretó este fin de semana a través de una gestión diplomática poco convencional, que puso en el centro de la escena a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y a su presidente, Claudio Tapia. Este desenlace ha generado un notable contraste con los esfuerzos oficiales del gobierno argentino, que admitió no haber participado directamente en las negociaciones finales para el retorno del efectivo.
La AFA, a través de un comunicado, expresó su «más sincero agradecimiento a la Señora Presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación para una acción humanitaria de esta envergadura». Esta intervención se produjo en un momento de tensión entre el gobierno argentino y la entidad futbolística. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reconoció que la administración actual «no participó de las gestiones» que culminaron con la liberación. Además, señaló que «está claro que Venezuela no iba a entregarnos a Nahuel ni al Gobierno argentino, ni al de Estados Unidos, ni al de Italia, ni al de Brasil, ni a ninguna de las instancias en las que se planteó la negociación».
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, si bien celebró el regreso de Gallo, no dejó pasar la oportunidad para cuestionar el rol de la AFA en este episodio. Adorni afirmó que «los involucrados tendrán que explicar la relación con el régimen chavista», sugiriendo la necesidad de clarificar los vínculos entre la entidad deportiva y el gobierno venezolano. La decisión de Venezuela de negociar a través de canales no oficiales se atribuye a la tensa relación diplomática con la actual gestión argentina, que no ha reconocido a Delcy Rodríguez en su cargo. Gallo, quien fue recibido por directivos de la AFA en Caracas y trasladado en un vuelo privado, se encuentra ahora en Argentina, donde se le realizan los chequeos médicos correspondientes tras su larga detención. Este episodio subraya la complejidad de las relaciones internacionales y el inesperado poder de la diplomacia deportiva.
