La tensión en Medio Oriente alcanzó un punto crítico este sábado con el inicio de una serie de operaciones militares que involucraron a Israel y Estados Unidos contra Irán, seguidas de una contundente respuesta iraní. La ofensiva inicial, descrita por el Ministerio de Defensa israelí como una acción «preventiva» para neutralizar «amenazas inminentes», tuvo como objetivo principal la capital iraní, Teherán, donde se reportaron fuertes detonaciones y columnas de humo cerca de puntos estratégicos. Esta escalada llevó a Israel a declarar un «estado de emergencia especial e inmediato», con sirenas antiaéreas sonando en varias ciudades y alertas de seguridad para la población.

Horas después de los ataques iniciales, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó el lanzamiento de una primera oleada de misiles y drones hacia territorio israelí, marcando el inicio de su represalia. La escalada no se detuvo allí, ya que Irán extendió sus acciones militares atacando bases estadounidenses en varios países del Golfo, incluyendo Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait. Un portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes advirtió que «cualquier base en toda la región que ayude a Israel será nuestro objetivo», lo que generó una inmediata alerta en las embajadas estadounidenses de la zona, que instaron a sus ciudadanos a buscar refugio.

La situación provocó reacciones y medidas de seguridad en toda la región. Irán anunció el cierre total de su espacio aéreo y se registraron interrupciones en los servicios de telefonía móvil. Del lado israelí, también se cerró el espacio aéreo a vuelos civiles y hospitales activaron protocolos de emergencia. Otros países, como Jordania y Qatar, reportaron haber interceptado misiles balísticos y ataques en su territorio, respectivamente, lo que subraya la amplitud del conflicto.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación de su país en las operaciones, argumentando que Irán continuaba con su programa nuclear y el desarrollo de misiles. En un mensaje, Trump hizo un llamado al pueblo iraní para que «tome el control de su gobierno». Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la operación conjunta buscaba «eliminar una amenaza existencial». La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada, que amenaza con desatar un conflicto de mayor envergadura en una de las regiones más volátiles del mundo.