El escándalo político que envuelve a José Luis Espert, primer candidato libertario en la provincia de Buenos Aires, continúa creciendo tras confirmarse sus vínculos con Fred Machado, empresario acusado por la Justicia de Estados Unidos de liderar una organización vinculada al narcotráfico. La polémica se intensificó luego de que se filtrara un documento judicial de Texas que prueba una transferencia de 200 mil dólares de Machado a Espert durante la campaña presidencial de 2019.
El gobierno argentino, preocupado por el impacto en la campaña de La Libertad Avanza, obligó a Espert a presentarse en televisión para dar explicaciones. En una entrevista tensa, el economista admitió la transferencia, aunque aseguró que desconocía la supuesta vinculación de Machado con el narcotráfico en ese momento. Sin embargo, esquivó repetidamente las preguntas sobre el origen del dinero y acusó a Juan Grabois de haberlo denunciado, sin negar el aporte económico. Además, advirtió que no aceptará que lo presionen para bajarse de la candidatura, afirmando: «Si me piden que me corra no lo acepto de ninguna manera».
Las críticas no tardaron en llegar desde sectores políticos, con Patricia Bullrich como una de las voces más duras. La ministra de Seguridad afirmó categóricamente: «No podemos aceptar personas aliadas al narco» y sugirió que Espert debería renunciar a su postulación. En contraste, Javier Milei, líder del espacio libertario, minimizó el escándalo calificándolo de «chimento de peluquería», aunque en privado la crisis genera preocupación.
Por otro lado, revelaciones de la exjefa de prensa de Espert, Clara Montero Barré, aportaron detalles inéditos sobre la relación entre el candidato y Machado. Según Montero Barré, Machado no solo fue un aportante sino que tuvo un rol activo en la campaña, participando en varias reuniones con Espert, incluso en Estados Unidos. «Fred le ofreció a Espert el avión con el que viajó a Viedma para presentar su libro. También puso a disposición dinero y una camioneta. Y él lo aceptó», confesó la periodista, quien decidió apartarse de la campaña por razones morales ante el doble discurso del economista.
Este escándalo no solo pone en jaque la credibilidad de Espert y su espacio político, sino que también abre un debate sobre la transparencia y el financiamiento en la política argentina. Mientras la Justicia continúa investigando, la presión para que Espert dé respuestas claras y contundentes aumenta, en medio de un clima de desconfianza y cuestionamientos que podrían marcar un antes y un después en la campaña electoral.
