El gobierno enfrenta una creciente preocupación por la gestión de las reservas en medio de la fuerte presión sobre el dólar. Tras un acuerdo con el sector agropecuario, las cerealeras liquidaron más de 7.100 millones de dólares, una cifra que parecía suficiente para que el Ejecutivo pudiera manejar con holgura el mercado cambiario hasta las elecciones del 26 de octubre. Sin embargo, el Tesoro solo logró comprar aproximadamente 2.200 millones de dólares de ese monto, y según fuentes del mercado, ya se ha consumido la mitad de esos fondos para intentar contener la suba del dólar.
La estrategia del ministro Toto Caputo incluyó la reducción a cero de las retenciones, lo que implicó un costo fiscal de 1.200 millones de dólares, pero a pesar de ello, la cotización del dólar oficial continuó su ascenso, cerrando con un aumento del 3,6% en una sola jornada. Operadores financieros estiman que solo en un día Caputo debió utilizar entre 350 y 500 millones de dólares para frenar la escalada, lo que evidencia la fragilidad del control cambiario.
La situación genera alarma en el mercado y en el gobierno, que ahora no solo cuenta los días hasta las elecciones, sino también hasta la esperada reunión entre Javier Milei y Donald Trump, prevista para el 13 de octubre, con la esperanza de que algún anuncio o acuerdo en la Casa Blanca pueda estabilizar la economía argentina. El economista Christian Buteler advirtió que, con el ritmo actual de gasto de reservas, el Tesoro podría quedarse sin capacidad de intervención en apenas cuatro jornadas, lo que pone en riesgo la estabilidad cambiaria en un momento crítico para el país.
Este escenario refleja las dificultades del gobierno para mantener el dólar bajo control, a pesar del aporte significativo del sector agroexportador, y anticipa un período de alta volatilidad financiera que podría complicar aún más la situación económica y política en las semanas previas a los comicios.
