Luis «Toto» Caputo intervino en el mercado cambiario para frenar la escalada del dólar en medio de una fuerte presión internacional sobre el Tesoro de Estados Unidos para que no brinde un rescate financiero a Argentina. El dólar mayorista alcanzó un pico de $1.450, pero retrocedió tras la aparición inesperada de órdenes de venta por 450 millones de dólares, que según fuentes financieras, habrían sido ejecutadas por el Palacio de Hacienda y no por actores privados.
La decisión de Caputo de intervenir demuestra su intención de evitar que la moneda estadounidense siga subiendo, aunque esto implica quemar reservas que el país no posee en abundancia. Esta estrategia genera críticas en el ámbito financiero global, donde expertos y exfuncionarios del Tesoro estadounidense advierten que Argentina debería permitir una devaluación del peso para estabilizar su economía, en lugar de sostener artificialmente un tipo de cambio fuerte que erosiona las reservas y la balanza comercial.
En una columna publicada en el Financial Times, los exfuncionarios Brad Setser y Stephen Paduano señalaron que, aunque Milei atacó el déficit fiscal y la inflación, no mejoró la posición externa del país. Destacaron que la falta de ajuste cambiario podría agotar rápidamente el swap financiero del Tesoro estadounidense, y pusieron como ejemplo el caso de México, donde el rescate funcionó porque se permitió una fuerte devaluación antes del desembolso.
Por otro lado, el Banco Nacional Suizo y el Departamento Federal de Finanzas de Suiza emitieron un comunicado conjunto con el Tesoro estadounidense criticando la manipulación de divisas, lo que refuerza la presión sobre Argentina para que libere el tipo de cambio antes de activar cualquier rescate financiero. Esta declaración subraya que no se deben usar los tipos de cambio para obtener ventajas competitivas desleales, en referencia a maniobras previas como la quita momentánea de retenciones que favoreció a China.
En resumen, Caputo enfrenta un escenario complejo donde debe equilibrar la presión internacional para dejar flotar el peso con la necesidad interna de contener la volatilidad cambiaria, en un contexto de reservas limitadas y vencimientos financieros inmediatos.
