El reciente anuncio de Federico Sturzenegger sobre la eliminación de las retenciones a la exportación de cuero ha generado un gran revuelo en el sector, afectando directamente a Sadesa, la empresa de la familia Galperin, que ha estado en el negocio de la curtiembre durante más de 80 años. Esta medida, que busca desregular el mercado, pone fin a un régimen de protección que había beneficiado a Sadesa al mantener artificialmente bajos los precios del cuero en el mercado local.

Según el sitio especializado Bichos de Campo, el sistema de protección que existía era “bastante infame”, ya que perjudicaba a los productores ganaderos y frigoríficos al deprimir el precio de su principal materia prima. Sturzenegger explicó en redes sociales que las curtiembres, que procesan el cuero, se oponían a la exportación porque deseaban mantener los precios locales lo más bajos posible. En cambio, los frigoríficos, que ven en el cuero una fuente adicional de ingresos, abogan por un aumento en su valor, lo que beneficiaría a los consumidores al abaratar el precio de la carne.

Sadesa ha sido la principal beneficiaria de las regulaciones estatales que desalentaban las exportaciones de cuero, y actualmente está dirigida por Miguel Galperin, uno de los hermanos de Marcos Galperin. Durante más de 50 años, la empresa ha operado bajo un esquema que ha favorecido su posición en el mercado, gracias a altos aranceles que obligaban a los productores a vender localmente a precios irrisorios.