El oficialismo está elaborando un plan para definir las listas de candidatos en caso de concretar un acuerdo con el PRO y la UCR para las próximas elecciones. A pesar de que las negociaciones aún están en una etapa inicial y no hay certezas, desde la Casa Rosada se ha comenzado a delinear un método que podría ser utilizado para la distribución de los lugares en las nóminas electorales. Este enfoque se basaría en la comparación del peso específico de cada partido en la opinión pública, medido a través de encuestas.

Según fuentes cercanas al Gobierno, cada partido involucrado en un posible pacto deberá presentar encuestas que demuestren su intención de voto cerca de la fecha de cierre de listas (un 12% y 4% el PRO y la UCR respectivamente según varios sondeos del 2024). El orden en que se ubicarían los candidatos de cada partido en la lista se determinaría en función de estos resultados. Un funcionario del Gobierno subrayó que «cada uno tendrá que poner sobre la mesa lo que tiene para aportar», sugiriendo que la capacidad de cada partido para atraer votos será fundamental en el proceso.

Las conversaciones entre los libertarios, representados por Javier y Karina Milei, y el PRO han estado marcadas por tensiones. Los libertarios han expresado que, a pesar de las críticas hacia el PRO, están dispuestos a utilizar un método similar al que implementó Marcos Peña durante la presidencia de Macri. Sin embargo, dentro del PRO hay divisiones sobre cómo proceder, con algunos miembros ansiosos por unirse a los libertarios, mientras que otros prefieren mantener la independencia del partido.

A medida que se acerca la fecha de cierre de listas, el reclutamiento de dirigentes se está realizando de manera gradual, sin un acuerdo formal. Algunos nombres han comenzado a surgir, pero el futuro de estas alianzas sigue siendo incierto.