El Gobierno argentino se encuentra en una encrucijada tras el escándalo que rodea al senador Edgardo Kueider, quien está detenido en Paraguay por contrabando. Inicialmente, la administración intentó evitar la discusión sobre su destitución, dado que Kueider es un aliado del oficialismo. Sin embargo, la creciente presión pública y las críticas en torno a su situación han llevado al Presidente a cambiar de estrategia.
En una reciente aparición pública, Javier Milei participó en un streaming con el influencer libertario conocido como «el Gordo Dan». Durante esta entrevista, el Presidente no dudó en expresar su opinión sobre Kueider, afirmando que «si es un corrupto, lo tienen que echar a patadas en el culo». Estas declaraciones marcan un giro significativo en la postura del Gobierno, que antes buscaba proteger a su aliado.
Milei también arremetió contra el kirchnerismo, señalando que la situación de Kueider es un problema que deben resolver los propios kirchneristas, acusándolos de intentar deshacerse de sus problemas y cargar las culpas a otros. «Los corruptos son los kirchneristas», enfatizó, mientras firmaba autógrafos y se tomaba fotos con sus seguidores.
La sesión del Senado, programada para este jueves, se anticipa como un momento crucial. En ella, se debatirá la propuesta de suspensión de Kueider, presentada por el senador de La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, mientras que el bloque kirchnerista intentará su expulsión. Ambos bloques necesitan alcanzar los dos tercios de los votos para avanzar con cualquiera de las medidas, lo que añade un nivel de complejidad a la situación.
Si la sesión no logra avanzar, Kueider podría seguir en su cargo y continuar cobrando su dieta, a pesar de su detención. La presión sobre el Gobierno y el kirchnerismo aumenta, y el futuro del senador se convierte en un tema candente en la política argentina, donde las lealtades y las acusaciones se entrelazan en un contexto de creciente desconfianza.
