El gobierno ha anunciado una reforma significativa en el sistema de recaudación impositiva del país, que implica la disolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para dar paso a la creación de la Agencia Nacional de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Este cambio estructural busca optimizar la eficiencia y reducir costos, con una disminución del 45% en las autoridades superiores y un 31% en los niveles inferiores. Con esta reestructuración, se espera un ahorro presupuestario de 6.400 millones de pesos al año.
La medida también incluye reubicaciones y despidos de aproximadamente 3.100 empleados que, según el gobierno, ingresaron irregularmente durante la administración anterior. Este ajuste se enmarca en un intento por mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, eliminando gran parte de la burocracia existente. Además, se han nombrado nuevos directores para la Dirección General Impositiva (DGI) y la Dirección General de Aduanas (DGA), con Andrés Edgardo Vázquez y Andrés Velis asumiendo estas posiciones clave respectivamente.
Ambos funcionarios aportan una vasta experiencia en sus campos. Vázquez, con más de 30 años de trayectoria en fiscalización, estará a cargo de la DGI, mientras que Velis, conocido por su trabajo en modernizar el sistema aduanero, liderará la DGA. Sus nombramientos son parte de una estrategia más amplia para fortalecer el control de la evasión fiscal y el comercio exterior.
En un intento por alinear los salarios con los del gabinete nacional, los directores de estas nuevas entidades verán reducidos sus sueldos, equiparándolos con los de ministros y secretarios. Este movimiento se justifica por la necesidad de ajustar el sobredimensionamiento previo y aumentar la efectividad en la administración de recursos públicos.
